martes, 9 de octubre de 2012

Aprender jugando no es "serio"


Jugar es significativo en las diferentes etapas de la vida 
y en los diversos ámbitos en los cuales se despliegue.  

Según  Johan Huizinga, en su libro “Homo ludens”, el juego es una función llena de sentidos.

Desde la primera infancia, los seres humanos aprendemos a través del juego. De su mano, adquirimos conocimientos y habilidades.

Por ejemplo, hasta ponerse de pie el niño experimenta lúdicamente: eleva la cabeza, sube el tronco apoyado en sus manos, se arrastra, gatea, se afirma en sus pies, cae y se levanta tantas veces como sea necesario para afinar su destreza y finalmente, largarse a caminar. De este modo, cada habilidad del niño es adquirida tras repetir lo aprendido
 

De acuerdo a la edad y capacida del niño,  será el juego/juguete apropiado. Es importante plantear propuestas adecuadas a las posibilidades de cada niño. De lo contrario, podría aburrirse y fastidiarse con juegos correspondientes  a etapas anteriores o bien, angustiarse si no logra entenderlos por tratarse de dinámicas acordes a edades superiores

El juego permite al niño ensayar la realidad “sin correr riesgos”. Según  los expertos en conducta animal, desde el punto de vista evolutivo, el animal que más juega es el que más posibilidades tiene de sobrevivir, ya que funciona como una preparación para la edad adulta.





Ahora …
¿JUGAMOS?


Te propongo que repases cada párrafo anterior
y reemplaces la palabra niño por alumno

El juego posee características  que se ponen en juego en  el proceso de aprendizaje:
  • es posible desde la motivación,
  •  es una experiencia personal e intransferible aunque se realice socialmente,
  •  el error es parte del juego/aprendizaje,
  •  estimula la creatividad,
  •  es colaborativo,
  •  permite simular y anticipar situaciones reales de modo vivencial
  • …..

ENTONCES:
No es necesario calificar al juego como “serio”
para que forme parte
de la educación